«Perseverar en el cumplimiento de tu deber y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia»
Jorge Washington
La intolerancia es esa incapacidad que tienen ciertas personas para tolerar lo que no sea de su agrado, y suele convertirse en la manía de odiar y rechazar las actitudes de aquellos que no sean compatibles con su forma de ser.
Ningún ser humano, ninguna organización civil o religiosa, ni siquiera los estados, por muy soberanos que sean tienen derecho a la intolerancia. Sólo las detestables tiranías atropellan los Derechos Universales del Humano, coactando la libertad de albedrío y de autodeterminación del ciudadano para creer lo que quiera, y ser como quiera ser.
La intolerancia es como un virus que corroe las relaciones humanas, y es como una perversa maledicencia que provoca conflictos en la convivencia política y religiosa de los pueblos.
La libertad de expresión y difusión del pensamiento es un derecho prioritario en la sociedad abierta, porque las restricciones -aunque parezcan inspiradas por una causa justificada- crean un ambiente de intolerancia.
Ser tolerantes es ajustarse a la diversidad de la naturaleza humana. Es convivir armoniosamente con nuestros semejantes a pesar de la multiplicidad de sus creencias y caracteres. Es comprender y amar a Dios personificado en cada ser viviente. Es respetar el libre albedrío de cada ser humano, sin hacer distinción por sus razas, creencias religiosas y políticas ni condiciones sociales o económicas.
http://www.movimientocontralaintolerancia.com
Jorge Washington
La intolerancia es esa incapacidad que tienen ciertas personas para tolerar lo que no sea de su agrado, y suele convertirse en la manía de odiar y rechazar las actitudes de aquellos que no sean compatibles con su forma de ser.
Ningún ser humano, ninguna organización civil o religiosa, ni siquiera los estados, por muy soberanos que sean tienen derecho a la intolerancia. Sólo las detestables tiranías atropellan los Derechos Universales del Humano, coactando la libertad de albedrío y de autodeterminación del ciudadano para creer lo que quiera, y ser como quiera ser.
La intolerancia es como un virus que corroe las relaciones humanas, y es como una perversa maledicencia que provoca conflictos en la convivencia política y religiosa de los pueblos.
La libertad de expresión y difusión del pensamiento es un derecho prioritario en la sociedad abierta, porque las restricciones -aunque parezcan inspiradas por una causa justificada- crean un ambiente de intolerancia.
Ser tolerantes es ajustarse a la diversidad de la naturaleza humana. Es convivir armoniosamente con nuestros semejantes a pesar de la multiplicidad de sus creencias y caracteres. Es comprender y amar a Dios personificado en cada ser viviente. Es respetar el libre albedrío de cada ser humano, sin hacer distinción por sus razas, creencias religiosas y políticas ni condiciones sociales o económicas.
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